5. El Espíritu Santo

​Dios el Espíritu Eterno desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo en la creación, la encarnación y la redención. Inspiró a los autores de las Escrituras. Infundió poder a la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos, y renueva a los que responden y los transforma a la imagen de Dios. Enviado por el Padre y el Hijo para estar siempre con sus hijos, concede dones espirituales a la iglesia, la capacita para dar testimonio en favor de Cristo y, en armonía con las Escrituras, la guía a toda la verdad.

(Véase Génesis 1: 1; Lucas 1: 35; 4: 18; Hechos 10: 38; 2 Pedro 1: 21; 2 Corintios 3: 18; Efesios 4: 11, 12; Hechos 1: 8, Juan 14: 16-18, 26; 15: 26, 27; 16: 7-13).



4. El Hijo

​Dios el Hijo Eterno se encarnó en Jesucristo. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, se reveló el carácter de Dios, se llevó a cabo la salvación de la humanidad y se juzga al mundo. Aunque es verdadero y eternamente Dios, llegó a ser también verdaderamente hombre, Jesús el Cristo. Fue concebido del Espíritu Santo y nació de la virgen María. Vivió y experimentó la tentación como ser humano, pero ejemplificó perfectamente la justicia y el amor de Dios. Mediante sus milagros manifestó el poder de Dios y fue confirmado como el Mesías prometido de Dios. Sufrió y murió voluntariamente en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, resucitó de entre los muertos y ascendió para ministrar en el Santuario celestial en favor nuestro. Volverá otra vez en gloria para liberar definitivamente a su pueblo y restaurar todas las cosas.

(Véase Juan 1: 1-3; Colosenses 1: 15-19; Juan 10: 30; 14: 9; Romanos 6: 23; 2 Corintios 5: 17-19; Juan 5: 22; Lucas 1: 35; Filipenses 2: 5-11; Hebreos 2: 9-18)



3. Dios el Padre

​Dios el Padre eterno es el Creador, Originador, Sustentador y Soberano de toda la creación. Es justo y santo, misericordioso y clemente, tardo en airarse, y abundante en amor y fidelidad. Las cualidades y las facultades que se muestran en el Hijo y en el Espíritu Santo son asimismo manifestaciones del Padre

(Véase Génesis 1: 1; Apocalipsis 4: 11; 1 Corintios 15: 28; Juan 3: 16; 1 Juan 4: 8; 1 Timoteo 1: 17; Exodo 34: 6, 7; Juan 14: 9).



2. La Deidad

​Hay un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres personas coeternas. Dios es inmortal, todopoderoso, omnisapiente, superior a todos y omnipresente. Es infinito y escapa a la comprensión humana, aunque lo podemos conocer por medio de su autorrevelación. Es digno para siempre de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la creación.

(Véase Deuteronomio 6: 4; Mateo 28: 19; 2 Corintios 13: 14; Efesios 4: 4-6; 1 Pedro 1: 2; 1 Timoteo 1: 17; Apocalipsis 14: 7).



1. La Palabra de Dios

​Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo y Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina mediante santos hombres de Dios que hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios ha comunicado a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la infalible revelación de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación autorizada de las doctrinas, un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia.

(Véase 2 Pedro 1: 20, 21; 2 Timoteo 3: 16, 17; Salmo 119: 105; Proverbios 30: 5, 6; Isaías 8: 20; Juan 17: 17; 1 Tesalonicenses 2: 13; Hebreos 4: 12).